Andrés de Santa Cruz

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Andrés de Santa Cruz Calahumana, nació en La Paz el 5 de diciembre de 1792. Hijo del huamanguino José de Santa Cruz y Villavicencio -coronel de milicias reales y gobernador de Mojos y Chiquitos- y de Juana Basilia Calahumana y Salazar, cacica de Huarina. Estudió en los colegios San Francisco de su tierra natal y San Buenaventura del Cuzco. Fue incorporado por su padre al regimiento “Dragones de Apolobamba”, en calidad de alférez, y combatió en Guaqui (20 de julio de 1811) bajo las órdenes del brigadier José Manuel de Goyeneche, consiguiendo su ascenso a teniente. Con el general Joaquín de la Pezuela intervino en Vilcapuquio y Ayohuma en los últimos meses de 1813, y fue promovido a capitán. En 1815 Andrés de Santa Cruz participó en la debelación del levantamiento del brigadier Mateo García Pumacahua y, con el general José de La Serna, estuvo en la ofensiva conducida a Tucumán. Derrotado en Tarija (abril de 1817) fue hecho prisionero pero logró escapar y, una vez en Lima, Pezuela lo nombró comandante militar de Chorrillos. En diciembre de 1820 sus fuerzas fueron derrotadas en la batalla de Pasco por los patriotas que dirigía el general Juan Antonio Álvarez de Arenales. Fue apresado y conducido al cuartel general que San Martín había establecido en Huaura, donde decidió incorporarse a las fuerzas patriotas (8 de enero de 1821). Con el grado de coronel pasó a ejercer la gobernación provincial de Piura donde organizó dos batallones, el Paya y el Trujillo, para reforzar las posiciones patriotas en las proximidades de Cuenca, y contribuyó a decidir el triunfo obtenido en la batalla de Pichincha (24 de mayo de 1822).
Al mes siguiente Bolívar declaró a Andrés de Santa Cruz “benemérito en grado eminente”, le otorgó la medalla de los Libertadores de Quito y lo ascendió a general de brigada. Al conocerse el fracaso de la primera expedición a intermedios encabezó un pronunciamiento (26 de febrero de 1823) que impuso al Congreso la designación del coronel José Mariano de la Riva-Agüero como presidente de la República. Al comando de la segunda expedición a intermedios trabó las batallas de Zepita, Sicasica y Ayo, con resultados dispares que culminaron en la desastrosa dispersión de su ejército en la jornada del Desaguadero (22 de setiembre de 1823). Bolívar lo nombró comandante de la infantería y jefe de estado mayor de la división peruana que peleó en Junín (6 de agosto de 1824) y, luego, como prefecto de Ayacucho, mantuvo operativas las comunicaciones en la campaña definitiva de la independencia. En abril de 1825 Andrés de Santa Cruz fue honrado con el título de gran mariscal y se le asignó la prefectura de Chuquisaca. Al siguiente año, Bolívar le encargó la presidencia del consejo de gobierno, tocándole entregar el mando a José de la Mar.

Bolivia y Andrés de Santa Cruz

Se desempeñaba como ministro plenipotenciario en Santiago de Chile cuando resultó elegido presidente de Bolivia (31 de enero de 1829). Con la autorización del gobierno peruano, juramentó el cargo cuatro meses después, iniciando una etapa de desarrollo de la hacienda pública y de fomento a la educación, convirtiendo a Bolivia al cabo de pocos años en un país que concitaba general admiración. A solicitud del general Luis José de Orbegoso, pasó al Perú para sofocar el levantamiento de Salaverry, a quien venció en Socabaya (7 de febrero de 1836) e hizo fusilar.

Confederación Peru-Bolivia
Confederación Peru-Bolivia

La asamblea de los departamentos del sur (Cuzco, Arequipa, Ayacucho y Puno), reunida en Sicuani, designó a Andrés de Santa Cruz supremo protector del Estado Sur Peruano en marzo de 1836 y unos meses después hizo lo propio la asamblea de los departamentos del norte. El 16 de agosto de 1836 Andrés de Santa Cruz tomó posesión del mando supremo en Lima y el Congreso de Tacna lo designó supremo protector de la Confederación Perú-Boliviana, integrada por tres estados. Durante su gestión reorganizó la administración de justicia, creó la Legión de Honor, a imitación de la francesa y puso en vigencia los códigos civil, penal y de procedimientos, de inspiración napoleónica, que ya regían en Bolivia. Fomentó los cultivos de trigo y caña de azúcar, así como la exportación de lana de oveja y algodón. Aumentó notoriamente la explotación de la minería de oro, plata, cobre, azogue y salitre, y dictó un reglamento de comercio. La caja fiscal pagaba a sus acreedores, desapareció el déficit del presupuesto nacional, el billete fiscal subió al doble de su precio. Entre las medidas de mayor beneficio se halló el establecimiento de la navegación directa a vapor desde el Perú a Europa. Esta prosperidad fue interrumpida por las campañas restauradoras, organizadas desde Chile, y que culminaron con la derrota de Santa Cruz en Yungay (20 de enero de 1839). Se vio obligado a dimitir y salir al destierro. Estuvo un tiempo en Guayaquil y Quito, pero luego de un fallido intento de retorno fue confinado en Chillán, hasta que se dispuso su abandono del territorio americano. Se estableció en Francia, donde se desempeñó como ministro plenipotenciario de Bolivia hasta su muerte el 25 de setiembre de 1865.

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