Biografías

Chabuca Granda

Chabuca Granda nació en la mina de Cotabambas Auraria (Apurímac) el 3 de setiembre de 1920. Sus padres fueron el ingeniero de minas Eduardo Granda y doña Isabel Larco Ferrari.

En 1923 la familia se trasladó a Lima y Chabuca Granda fue bautizada en la iglesia de los Huérfanos. Realizó sus estudios en el colegio León Andrade en el Cercado de Lima y, durante un tiempo, en el plantel de los Sagrados Corazones, ya que la familia vivió temporalmente en Barranco. Culminada su instrucción escolar integró con Pilar Mujica Álvarez Calderón el dúo “Luz y Sombra”, actuando luego con las hermanas Gibson.

Vida sentimental de Chabuca Granda

Contrajo matrimonio con el aviador Enrique Fuller da Costa, con quien tuvo tres hijos: Eduardo Enrique, Carlos Enrique y Teresa María. Incursionó en la composición de valses criollos, ganando en 1948 un concurso organizado por el municipio del Rímac, con el tema Lima de veras. De 1950 son sus canciones Zaguán y Callecita escondida, que reflejan su predilección por los elementos tradicionales limeños. De vuelta de un viaje a los Estados Unidos realizó estudios de teatro en la Asociación de Artistas Aficionados y practicó deportes en el Lawn Tenis de la Exposición.

Chabuca Granda con una guitarra
Chabuca Granda con una guitarra

Inspirada en el garbo y distinción de una lavandera morena, Victoria Angulo, descendiente de una familia de cuadrilleros del Señor de los Milagros, compuso en 1956 su inmortal vals La flor de la canela, que ha traspasado las fronteras y mantiene intacta su vigencia como canción que identifica al Perú. En esta misma línea de inspiración, Chabuca Granda compuso temas a personajes de su entorno y del ambiente cultural limeño: Fina estampa, dedicado a su padre; Mañanera, a su hija Teresa; Cartas a May Lee, a su nieta; Zeñó Manué, al destacado periodista Manuel Solari Swayne; José Antonio, al criador de caballos de paso, José Antonio de Lavalle; Las flores buenas de Javier, al poeta Javier Heraud; Cardo y ceniza, a la cantautora chilena Violeta Parra. En 1961 estrenó “Limeñísima”, una revista musical orquestada por Hans Lewitus, en cuyos cuadros evocaba costumbres tradicionales de Lima. Con ocasión de la boda de su hija Teresa, estrenó en 1969 su Misa criolla.

Su historia musical


Chabuca Granda alternó su trayectoria creativa con la función de intérprete de sus propias composiciones. Contando con la valiosa colaboración de sus músicos y discípulos: los guitarristas Lucho González y Félix Casaverde, y los percusionistas Carlos “Caitro” Soto y Eusebio Sirio “Pititi”, paseó su arte por casi todas las capitales de América Latina y España, permaneciendo largas temporadas en Buenos Aires, México y Madrid. Chabuca fue una entusiasta promotora de jóvenes valores de la música criolla y son pocos los intérpretes de esta vertiente de nuestro folklore que no reconozcan, de un modo u otro, el apoyo que recibieron de parte de la compositora.

A chabuca
A chabuca

Los homenajes que se le venían tributando a partir de sus primeros éxitos en la década de los cincuenta, se multiplicaron vertiginosamente. El compositor Aldemaro Romero le dedicó su Señora Chabuca Granda y entre sus numerosos galardones se cuenta el otorgado por la Unión Panamericana en la Organización de Estados Americanos. Cuando se encontraba en la cima de su trayectoria creativa y le faltaban aún muchos proyectos por realizar, una complicación cardíaca la obligó a hospitalizarse en los Estados Unidos, donde la sorprendió la muerte el 8 de marzo de 1983, a causa de un paro cardíaco. La prolífica compositora ha sido objeto de numerosos homenajes póstumos: llevan su nombre un paseo en Recoleta (Buenos Aires) y dos plazas en Madrid (distrito de Hortaleza) y Santiago de Chile (distrito de Conchilí); el compositor Manuel Alejandro le ha dedicado su tema Chabuca limeña; la municipalidad de Barranco colocó un busto y una placa recordatoria junto al puente de los Suspiros, objeto también de su inspiración en el vals del mismo nombre. Como parte de la labor de remodelación y puesta en valor del Centro Histórico de Lima, emprendida durante la gestión del alcalde Alberto Andrade, en 1999 se destinó una amplia área bautizada como alameda Chabuca Granda a actividades recreativas y culturales.

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