Gabriel Aguilar Narvarte

Gabriel Aguilar Narvarte

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Gabriel Aguilar Narvarte (1775-1805), nació en Huánuco en 1775 y fueron sus padres Salvador Aguilar y Clara Narvarte. Desde muy joven realizó diversos viajes por el sur del continente, llegando a la zona minera chilena y luego a Mendoza y Buenos Aires. Más tarde, en España, se empapó de las ideas circulantes en la época, tales como las propugnadas por la revolución francesa, y concibió el propósito de emancipar el Perú, mediante la restauración de una monarquía incaica, con sede en el Cuzco. A su vuelta al Perú, se dedicó a la mineralogía, realizando exploraciones en busca de oro en la antigua capital imperial. Allí tomó contacto con el abogado Manuel Ubalde -quien acababa de ser destituido de la asesoría del presidente de la Real Audiencia del Cuzco, el brigadier conde Manuel Ruiz de Castilla- y ambos coincidieron en la necesidad de un levantamiento contra la dominación española. Aunque luego de la fracasada rebelión de Tupac Amaru II se habían llevado a cabo algunas reformas administrativas, como la supresión de los repartos y el reemplazo de los corregimientos por las audiencias, en la práctica continuaban los abusos e injusticias por parte de los funcionarios españoles. Por ello, la iniciativa de Aguilar y Ubalde tuvo inmediata repercusión, siendo secundados en sus planes no sólo por indios principales sino también por muchos mestizos, entre ellos el regidor Manuel Velarde Ampuero, quien por línea materna descendía de los incas; el abogado Marcos Dongo, protector de naturales; el cacique Cusihuamán; y los clérigos Diego Barranco y José Bernardino Gutiérrez (este último capellán del hospital de San Andrés).
La conspiración fracasó por la denuncia de Mariano Lechuga, quien reveló el proyecto separatista al oidor Manuel Plácido Berriozabal, el 25 de junio de 1805. En diciembre del mismo año fue expedida la sentencia por la cual la Real Audiencia condenó a Aguilar y a Ubalde a la muerte en la horca, dictamen que se ejecutó en la plaza mayor del Cuzco el 5 de diciembre de 1805. Los demás conspiradores fueron condenados a diversas penas de prisión y destierro.
El 6 de junio de 1823 el congreso constituyente expidió un decreto declarando a Gabriel Aguilar y Manuel Ubalde beneméritos de la patria y defensores de su independencia.

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